Mi Historia

Nací en un pueblo entre los Andes ecuatorianos, en un hogar marcado por la adicción y la escasez. Crecí siendo una niña feliz, llena de luz, aunque por dentro cargaba batallas que nadie podía ver. Aprendí muy joven que el dolor también puede ser maestro y que los animales saben cómo sostenernos cuando ningún humano puede.

Sheila, mi boxer de infancia, fue mi primer ángel. Años más tarde, en plena adultez, cuando las heridas no sanadas empezaron a manifestarse en mi cuerpo, un diagnóstico partió mi vida en dos: un microadenoma en la hipófisis. La palabra "tumor" sonaba como una sentencia. Pero también fue, sin que yo lo supiera, una puerta.

Empecé a buscar respuestas más allá de la medicina. Llegué al ThetaHealing® y a la sanación cuántica, y por primera vez sentí a Dios —no a través de ninguna religión, sino como presencia. Capa por capa, fui liberando lo que mi cuerpo y mi alma cargaban. Al mismo tiempo llegó Holy, mi perrita, justo cuando mi alma anhelaba maternidad. Ella me enseñó a comunicarme con los animales y me reveló lo que cambiaría mi vida: tienen la sabiduría para despertar nuestra propia capacidad de sanar.

Después vino el segundo gran salto. Dejé todo mi trabajo estable, mi familia, mi país y me mudé a Australia siguiendo una voz interior más fuerte que cualquier certeza. Hoy, desde aquí, vivo la realidad que un día solo me atrevía a soñar.

Mi misión es acompañarte a hacer el mismo viaje. Del trauma heredado al poder propio. Del cuerpo enfermo al alma despierta. Porque la realidad más hermosa siempre es posible. Solo nesitamos encontrar el camino que nos devuelva a nuestra verdad. Y nuestros animales ya están listos para mostrárnoslo.